Miro el espejo cada mañana.

Con asombro veo mis matices y mis canas.

Mi sonrisa enmudecida en mi cara.

Mis ojos hinchados de una batalla con mi almohada.

Lavo mi cara con agua fresca.

Rocío de perfume mis mejores prendas.

Trato de estar atento por si un día llegas.

Cierro los ojos y te busco adentro.

No sé cómo luces, no sé si acierto.

Sólo te espero paciente y en silencio.

Con el corazón en mis manos y la poesía en mi pensamiento.

Luis Augusto Henríquez

Te invito a una aventura, de esas que se escriben en libros.


Te invito a dormir tus ojos.


Te invito a despertar tu conciencia.


Te invito a abrir tu corazón.


Te invito a darte una oportunidad.


Te invito a que vuelvas a creer.


Te invito a algo desconocido, pero maravilloso.


Te invito a sentir mariposas en tu estómago.


Te invito a creer que es posible.


Te invito a vivir.


No traigas miedos, ni historias a cuestas.


Estoy dispuesto a darte mi corazón sin nada a cambio.


Sin juegos, sin reproches, ni terceros.

Luis Augusto Henríquez

Podría escribir 10 mil poemas y me sonrojaría al pensar que tú los leyeras.


Podría buscar el momento que te encontré tan adentro.


Podría descartar mis sentimientos…


Pero hay algo aquí adentro que me dice que luche, que nada es imposible.


Que mi amor es compatible y cobijaría tus lamentos.


Ay señorita, ojalá vieras en mi lo que mi corazón grita de ti.

Luis Augusto Henríquez

No me juzgues por lo que te han hecho.


Si tienes miedo, yo también lo tengo.


Tus pliegues, tus matices, tu silueta.


Tu cabello, tus ojos, tu mirada inquieta.


Seguro estoy que mis manos tiemblan.


Mi corazón late fuerte y se nota la diferencia.


Veo el brillo de tu sonrisa, veo tus labios.


Imagino una vida a tu lado.


Imagino mi encuentro contigo.


Estoy sólo… Imaginando.

Luis Augusto Henríquez

El amor fluye en mi cual río en medio del bosque, sale de la nada cuando tu sonrisa se hace presente, caudal magnífico y cristalino que emana de mi alma con un sólo propósito, ser y hacerte feliz, ese mismo amor que nos pone a prueba, fue obstaculizado por una barrera, mi culpa fue no darme cuenta y dejar por sentado que nuestro amor estaba cerca, cuando en realidad se secaba tu torrente con sed de cariño ausente, hoy lejos estas, pero más cerca de mi corazón te siento, porque revivo cada segundo, cada momento. El amor es el alimento del alma, sino se brinda y regala, el corazón poco a poco se desgasta, te amo vida mía, con toda mi alma, mi amor esta intacto y prometo siempre dejarlo fluir, para que nuestras almas reposen en la orilla y así suavemente volvernos a unir.

Luis Augusto Henríquez

Soledad; eres mi indisciplinada compañía junto al desapego y la ansiedad.

Te observo sentada en la silla que siempre esta a mi lado; vacía.

Vacía de amor, vacía de paz, vacía de color, vacía voraz.

Mis ojos ciegos y mi corazón lleno de humildad no descifran cual es la modalidad para no encontrarte mas.

Tal vez mi vida este destinada a ser como la luna en una noche sin estrellas, con el cielo vacío y sin nadie junto a ella.

Soledad; no seas ingrata tu me diste mucho de mi mismo, pero eso ya no basta.

Llegara un día que te llame de nuevo para recordar remembranzas; pero en mi desespero con tu vacío calmo mis añoranzas.

Capricho, no se de quien, haz marcado huellas en mi ventana, y te he asomado mi alma a gritos pidiendo que te vayas.

Lo sé; siempre estarás junto a mi; como una buena hermana; pero soledad; déjame un tiempo a solas para saborear una ilusión de cualquier forma.

Luis Augusto Henríquez

Fácil es mirarte a los ojos y observar lo que quiero allí.


Difícil es poseer todos los elementos que necesitas para ser “Feliz”.


Fácil es retraerse en el frío desapego imperante hacia mí.


Difícil es que observes mis virtudes y no te eches a reír.


Fácil es poder encontrar cualquier motivo para amarte.


Difícil es separar un tiempo para tratar de olvidarte.


Fácil es querer buscarte.


Difícil es poder encontrarte.

Luis Augusto Henríquez 

Cuando una mujer paga mal; Se enmudece la aurora que te hacía despertar.


Cuando una mujer paga mal; Se ensordecen los oídos y se nubla la visión.


Cuando una mujer paga mal; Retumba en tu ser un eco intenso y te sientes tan vacío como un padre sin su hijo.


Cuando una mujer paga mal; Se desmorona tu corazón y tu confianza cae al subsuelo.


Cuando una mujer paga mal; No queda mas que el consuelo de sus ojos en tu pecho.


Cuando una mujer paga mal; Hay que bajar la cabeza sólo por un instante para luego subirla y mirar hacia delante.


Cuando una mujer paga mal; Hay que seguir y sin vacilar, la vida debes continuar.

Luis Augusto Henríquez

Quisiera encerrarme en ti para no saber más de mí; hacer de tus ojos un espejo y reflejar allí, todo mi amor por ti.
Tejerme por tus venas y postrarme en tu corazón, con la simple razón de darte protección.
Secar tus lagrimales, porque nunca te haré sufrir y además de enseñarte lo que es vivir.
Lástima que tu hayas colocado el pero, y aunque no lo creas espero, que te vaya excelente; porque dentro de tanta gente nunca conoceré a una mujer como tu exactamente.

Luis Augusto Henríquez